
“La frugalidad induce eficiencia, pero la eficiencia no induce frugalidad sino que hace de la frugalidad algo menos necesario” Herman Daly
En 1845 un matemático inglés estaba terminando su libro titulado “The Coal Question”. Al mismo tiempo, la maquina a vapor perfeccionada por James Watt comenzaba a comer carbón de piedra en Inglaterra. Por la misma época proliferaban predicciones pesimistas respecto a lo que ocurriría cuando el carbón se terminara “trayendo el reino del frío y oscuridad a un país que se despoblará”. La respuesta a esos oscuros pronósticos parecía ser la construcción de maquinarias más eficientes, sin embargo éste matemático inglés, William Jevons, no se quedó tranquilo con esa solución: El aumento de la eficiencia en ningún caso estaría dado por la introducción de maquinaria más eficiente.
Jevons presentó como ejemplo la maquinaria a vapor mejorada por su colega Watt, que era mucho más eficiente que la máquina original ideada por el padre de la revolución industrial, Tomas Newcomen. Jevons mostró que el consumo de carbón no disminuyó a pesar de que el invento de Watt cuadruplicaba la eficiencia de la antigua máquina de Newcomen. De hecho el consumo se fue a las nubes debido a que teniendo una maquinaria más eficiente esta se popularizó y propagó por el planeta.
Ejemplos de aumento del consumo de recursos luego de introducir tecnologías de mayor eficiencia en el recurso en cuestión hay varios. Henry Bessemer inventó un método para fundir fierro energéticamente muy eficiente y a pesar de ello el consumo de carbón no bajó. El ahorro de éste combustible permitió contar con artículos de hierro a menores precios por lo que el uso del hierro popularizó aumentando así el consumo de carbón. Otro ejemplo de la paradoja de Jevons se vivió luego del embargo del petróleo en 1970, a partir del cual los estadounidenses comenzaron a usar autos más eficientes, pero el resultado ha sido que estos ciudadanos han aumentado las millas que manejan y con ello el consumo ha subido igual.
La observación de Jevons se opone a la intuición común de que la mejora de la eficiencia permite a la gente usar menos cantidad de un recurso. El planteamiento de Jevons sigue teniendo plena validez hoy cuando se pretende popularizar los autos híbridos y otras tecnologías para aumentar la eficiencia. Llevado al extremo, Hummers 4×4 vs. híbridos: Supongamos que o nos compramos un Hummer o bien nos ponemos a comprar varios autos de poco consumo para el padre, la madre, el hijo y la hija. Donde antes teníamos un auto contaminante y poco eficiente ahora tenemos tres o cuatro autos por familia que en total costaron lo mismo (monetariamente) . Otro aspecto que se discute ampliamente por estos días en USA es que la tecnología híbrida no sólo se puede utilizar para mejorar la eficiencia sino que también para aumentar la potencia. O sea, en el horizonte vienen varios modelos de autos híbridos que privilegian la potencia sobre la eficiencia.
Otro caso digno de ser mencionado es la solución urbana que se ofreció para el congestionado San Francisco en el último tercio del siglo pasado: Construir autopistas que conecten distintos puntos de la ciudad haciendo el desplazamiento más rápido… ¿les suena conocido?. El resultado no fue la disminución del tiempo de conducción que era lo que se pretendía solucionar, sino que incentivó el crecimiento de ciudades satélites y la expansión de los límites de la ciudad, consiguiendo así un aumento del tiempo de conducción promedio. Algo no contemplado en el modelo fue que se abrió la oportunidad de poder vivir fuera de la ciudad con sólo unos pocos minutos más de viaje.
Es muy probable que la introducción de tecnologías más eficientes no disminuya la tasa de consumo de recursos naturales. El hecho de que sólo un grupo de la población adopte estas tecnologías más eficientes libera recursos que pueden ser utilizados con mayor intensidad por otros que no estén en la “parada” de la eficiencia. Para que no se produzca el efecto Jevons tendríamos que estar todos de acuerdo en disminuir el consumo a pesar de que ciertos productos bajen de precio… difícil. Sin embargo, es valioso que algunas personas limiten voluntariamente su consumo, ya que éstos son los que generan la demanda por teconologías más eficientes que son potencialmente vitales a futuro.
Notable comentario, ni conocía el efecto Jevons y me parece muy lógico
Comment by Tomas Bradanovic — August 6, 2005 @ 12:47 am
a veces se cree que estamos en la vanguardia, pero creo mas adecuado decir que estamos en la frontera
ya que como lo demuestras; lo que plantaemos no es para nada nuevo
Comment by Servando Pastor — August 6, 2005 @ 12:11 pm
Muy interesante la pardoja de Jevons, tampoco la conocía, y más vigente que nunca hoy en día.
Comment by Christian Dubos — August 6, 2005 @ 4:36 pm
Pobre Watts, se está sacudiendo en su tumba…
Buen post.
Comment by Diaguita — August 8, 2005 @ 1:24 pm
Snif, snif, y yo que casi le vendi a Bea (mi senora) que nos compraramos un Hummer (cuando fueramos ricos), pero despues de leer este post y su postura “Political Ecology” al parecer no saldremos de la Bici que con suerte tiene cambios.
Gracias Ramita por el Post, pero Jevons me dejo sin mi soniado Hummer hibrido.
Comment by Pato Castro — August 9, 2005 @ 12:56 am
“Fuck you and your Hummer2”
Ojo con los lugares de los que provienen las fotos, parece ser un movimiento global en cotra de tu futuro… 4×4. No se si exista ese tipo de “funa” organizada para otros autos.
Comment by Rama — August 9, 2005 @ 9:57 pm
Ramita, ante esa manga de envidiosos, solo puedo repetir lo que me decia mi abuelita respecto a la Envidia: “Mata el alma y envenena”. Jajajajajaja.
Digno de estudio el tema de la Funa a un Auto, me llama la atencion lo que produce el preocuparse por un modelo de Auto, cuando si quieres realmente no contaminar, la parada en no tener auto, super simple.
Comment by Pato Castro — August 10, 2005 @ 9:00 pm
Se me olvidaba, la bicicleta tiene un rendimiento de 500 km/l si hacemos las conversiones energéticas correspondientes.
Comment by Rama — August 19, 2005 @ 2:17 pm