3E: Energies renovables  

Las renovables como herramienta para el cambio social

La lucha por un cambio energético radical, dirigida contra la industria de los combustibles fósiles y nucleares, siempre ha sido un tema altamente presente dentro de los movimientos sociales y ecologistas. Aún más en la actualidad, ya que últimamente ha crecido mucho la conciencia de que el cambio climático no es un escenario hipotético futuro sino una realidad cada vez más difícil de negar.

Sin embargo la ''huella ecológica", que refleja el impac­to destructivo sobre el medio ambiente que genera el consumo personal, es tan grande que actualmente no podría ser compensada por ninguna fuente de las energías renovables. Baste citar sólo las neomultinacionales del aerotransporte (Ryan Air, Easy Jet etc.), que gracias a sus ofertas irresistibles el tráfico por el aire ha subido tremendamente y por tanto las emisiones: precios bajos vs. Alto precio ecológico (sin tener en cuenta las condiciones laborales precarias, las poli-ticas transnacionales de las empresas etc.)

Por tanto, tod@s tenemos pendiente realizar muchos cambios en nuestro consumo {y vida) personal y colectivo:

La reducción del consumo aplicando el principio R.R.R.: Reducir, Reutilizar, Reciclar.

Compartir recursos colectivamente en vez de que cada un@ tenga de todo: coches, ordena tas, cocina etc.

Aprovechar las posibilidades que ofrecen las vanadas aplicaciones domésticas de las EE.RR.: duchas solares, placas fotovoltaicas y térmicas, micro-aerogeneradores, etc.

Participar activamente en procesos a escala municipal, por medio de cooperativas energéticas como por ejemplo: pequeños parques eólicos, plantas fotovoltaicas, minicentrales hidroeléctricas, plantas de generación de biogás.

La inversión local y descentralizada en las EERR

El siguiente texto se concentra en las posibilidades indicadas en este último molino.

La realización de proyectos energéticos de carácter local y participativo puede servir como punto de encuentro que combine muchos aspectos de la lucha por un cambio radical en lo social y medioambiental. La idea es fomentar una dinámica que concentre sus 'energías' en alternativas concretas y palpables al modo de producción y consumo actual.

En otras palabras se invierten los recursos económicos (sean públicos o personales) en un futuro basado en la producción y consumo sostenible de la energía, es decir, electricidad y combustibles.

Además se supone que este tipo de instalaciones para el aprovechamiento de las EE.RR. generan beneficios económicos que se quedan en la zona, o sea con l@s participantes del proyecto o la cooperativa. Por tanto, la venta de energía renovable puede proveer una fuen­te de ingresos para colectivos o personas. Se contribu­ye así al 'activismo sostenible' ya que, a menudo, es por falta de dinero por lo que la gente abandona tos colectivos para buscar un trabajo en el mercado.

Al mismo tiempo, iniciativas energéticas locales pue­den servir como plataforma para la interacción entre gente de diferentes sectores de la sociedad, prove­nientes del campo, de la ciudad, de los movimientos sociales, la educación, las administraciones públicas, etc. Además contribuyen muy positivamente a la con­ciencia medioambiental en general, ya que son un ejemplo visible y cercano (placas solares, una turbina de viento etc.).

En este sentido, una parte clave para llegar a un cam­bio energético radical es sin duda partir de un proceso profundo de base que cree la confianza (individual y colectiva) de que si es posible-el cambio. De hecho muchas zonas tienen el potencial de hacerse autosuficientes ¡desde ahora! a través de las fuentes propias de EE.RR.

Así rompemos la dependencia y la contribución al sis­tema de producción y consumo que consiste en mega-proyectos centralizados y destructivos, gestionados por multinacionales y financiados por bancos con nuestro dinero.

Las cooperativas energéticas

Muchos proyectos en Europa que tenían como fin la inversión local y descentralizada en las EE.RR. se orga­nizaron a través de cooperativas. Sobre todo en Dinamarca y hasta un cierto nivel también en Alemania y el Reino Unido hay (o hubo) una tradición vital y exi­tosa de cooperativas energéticas. Así, much@s paisan@s, familias y particulares han formado parte de procesos de base de mucho valor social, educativo y ecológico. Además, le ha servido a mucha gente como una fuente significativa de dinero.

Para vender energía a la red, la clase de cooperativa más adecuada en el estado español sería la cooperati­va de servicios (Ley 27/1999, General de Cooperativas), Pero tampoco es un concepto muy conocido todavía por lo que no hay muchos precedentes. La cooperativa energética constaría básicamente de: la asamblea general de l@s inversor@s/soci@s, la directiva y l@s trabajador@s (trabajo administrativo, mantenimiento técnico, etc.). Para que este tipo de cooperativa sea una alternativa real debe consistir en un proceso democrático de base, es decir, tod@s tie­nen voz y voto en las asambleas y comisiones que gestionan dicha cooperativa.

Idealmente deben funcionar de manera autónoma y solidaria con otros proyectos similares. Sin embargo, la realidad de muchas cooperativas no tiene mucho que ver con las ideas fundamentales de las mismas, mien­tras que otras sí han llevado a cabo una alternativa a la lógica de las empresas.

La financiación de instalaciones conectadas a la red a escala municipal, gestionadas por cooperativas puede consistir en: subvenciones a fondo perdido de varias fuentes, créditos y las propias inversiones de l@s soci@s.

Los ingresos de la energía producida por cualquier ins­talación se distribuyen normalmente según el modelo 'liberal' repartiendo los ingresos proporcionalmente a la inversión de cada un@. Por otro lado existe el modelo "igualitario" redistribuyendo los beneficios igualmente entre tod@s, independientemente de la cantidad inver­tida inicialmente. En todo caso, es probable que la devolución de los créditos absorba gran parte de los ingresos durante los primeros 5-10 años (o más) hasta que se amortice la instalación. A partir de ese momen­to la instalación sigue produciendo beneficios durante el resto de su vida útil: turbina eólica aprox. 20 años, placa solar aprox. 50 años.

La viabilidad económica de la inversión en EERR

Las condiciones económicas y legales para proyectos que invierten en instalaciones de EE.RR. se han mejorado muchísimo en los últimos años a través de: subvenciones, financiación, tarifas favorables por Kwh. vendido, instalaciones cada vez más eficientes y económicas, acceso garantizado a la red, etc.

En el estado español es el PER 'Plan de Energías Renovables' el que elabora los objetivos en cuanto al crecimiento del sector entre los años 2005-2010. A partir de este documento se distribuyen ayudas económicas por medio de la línea ICO-IDAE ('Instituto de Crédito Oficial' - 'Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía'). Tienen prioridad aquellos proyectos de pequeña-mediana escala, lo que hace que la línea ICO-IDAE sea realmente interesante para proyectos locales. Por todo esto resultan ser económica­mente viables proyectos que antes no lo eran.

Win-Fang
FrauenEnergieGemeinschaft (Sociedad Mujeres-Energía}

Constituida en 1992, es la primera cooperativa en Alemania operando plantas de energías renovables que son dirigidas y manejadas sólo por mujeres. Desde su establecimiento han vertido unos 26.3 millones de kWh a la red eléctrica de Alemania a través de cuatro aerogeneradores y una planta solar. Cualquier mujer puede comprar acciones por 1.500 € cada una, hasta que se cierre la convocatoria. Cada participante tiene la misma voz en la asamblea general anual independientemente ge la cantidad de acciones que tenga.

Al ser una cooperativa de mujeres, sus objetivos principales incluyen: el desarrollo de nuevas ideas y soluciones para la provisión descentralizada de energía desde una perspectiva feminista compartiendo conocimientos y experiencias con otros círculos de mujeres.

Pobl-Pwr
La primera turbina colectiva de Gales

Una vuelta por el CAT- Centro de Tecnologías Alternativas de Gales inclu­ye una visita a la "Pobl Pwr",la turbina eólica de la comunidad de Dyfi Valley. Pobt Pwr es famosa por ser la primera turbina que pertenece a una comunidad local en el Reino Unido. Desde su ins­talación en abril 2003, ha inspirado a muchos visitantes para realizar sus pro­pios proyectos comunitarios de EE.RR. La turbina ha generado beneficios financieros, sociales y medioambientales a la comunidad local. Al vender energía, l@s dtstint@s accionistas reciben dividendos de su inversión. La turbina fue instalada y financiada por gente local. Ha supuesto un éxito tan grande que ahora se está planificando una segunda turbina.

Cosas a tener en cuenta

En todo caso, antes de hacer nada hay que plantearse bien cuáles son realmente los objetivos del proyecto y las posibilidades de su realización para no provocar ningún fracaso político ni económico.

Durante la década pasada, debido a nuevos incentivos y regulaciones favorables las grandes empresas con­quistaron el mercado en prácticamente todo el mundo (Shell, BP, Repsol, etc.).Esta dinámica impidió hasta cierto punto el desarrollo de las cooperativas energéti­cas. El negocio con las EE.RR. sirve de muchas maneras a los intereses de las grandes empresas entre otras razones porque son realmente rentables, porque pretenden limpiar su imagen del negocio sucio y sangrante de los combustibles fósiles y nucleares y/o, porque se quieren asegurar las patentes de (as aplicaciones. En todo caso, proyectos supuestamente renovables como p.ej. plantaciones de biomasa o biodiesel (girasoles, eucalipto, etc.) no tienen nada que ver con el uso sostenible de las fuentes renovables, ni mucho menos.

Justo por eso, es importante que haya como respuesta a la explotación centralizada de las "EE.RR." por el capital, un aprovechamiento local deforma no invasiva, ni destructiva, pero todavía viable. De hecho, es perfectamente posible: mientras la explotación del petróleo o del gas natural ha de ser de manera centralizada, las EE.RR. si pueden ser aprovechadas en muchos sitios y en pequeñas instalaciones sobre todo en el medio rural. En vez de alguna multinacional o el estado puede ser la gente que vive en la misma zona quien gestione las instalaciones y por tanto sean l@s que disfruten de los beneficios.

Para que sea así es imprescindible un trabajo previo al comienzo de cualquier proyecto:

Una prospección del potencial ambiental, es decir, del recurso disponible de la fuente en cuestión a través de p.ej. mediciones de viento por medio de estaciones meteorológicas, etc.

Un estudio serio del impacto ambiental: impac­to sobre la flora, fauna, paisaje, vecin@s etc. ya sea por la obra civil, cables de alta tensión, ruido, etc.

Un análisis del balance energético entre la 'energía verde' que se producirá durante la vida útil de la instalación y la energía consumi­da en su producción e implantación. Al mismo tiempo debe tenerse en cuenta que las compa­ñías que producen los elementos que confor­man la instalación {p.ej. placas solares foto-voltaicas) o partes de ellas, son en muchos casos multinacionales.

Una consulta local para que sea un proceso abierto y participativo donde además se vayan clarificando cuestiones políticas como la posible colaboración de la administración o empresas focales del sector y/o la solicitud de subvenciones, etc.

Epílogo

La forma más efectiva y sostenible de romper la grave dependencia de la energía convencional (venga del enchufe o de la gasolinera) es, evidentemente, la autosuficiencia energética a partir del cambio en los hábitos de consumo (R.R.R.) y el uso doméstico y municipal de las EE.RR. Las "nuevas" formas de aprovechar las "viejas" fuentes de energía básicas {sol, viento, agua, leña) realmente ofrecen la posibilidad de descentralizar su producción y, por tanto, quitar poder a la mega industria predominante. Al mismo tiempo, los proyectos energéticos de inversión local y descentralizada tienen un gran potencial político, educativo, social y medio ambiental que, incluso, a lo largo del tiempo, puede ser una fuente de ingresos sostenible para mucha gente y/o colectivos.

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